John Stuart Mill es el filósofo más claramente asociado a una visión de la moralidad en su versión liberal, especialmente su idea de una esfera sacrosanta en la cual el individuo es soberano, y en la cual nigún tercero puede inmiscuirse salvo que se estén violando derechos ajenos, o se le vaya a causar daño a otros. Esta es la idea central detrás de la noción de 'libertad negativa' que popularizó Isaiah Berlin.
En el sitio de Edge, Jonathan Haidt ha abierto un debate con su artículo What Makes People Vote Republican?, en el que acusa a los demócratas (usualmente liberales, de no entender la psicología detrás de las actitudes conservadoras típicas de los republicanos. La ceguera demócrata provendría de que simplemente no entienden la forma de entender la moralidad de los conservadores, que explicita en lo que llama su segunda regla de la psicología de la moral. En sus palabras,
Hay en esta postura un énfasis mucho más fuerte en la idea de la comunidad como fundamento de la moralidad, que contrasta con la visión centrada en el individuo. Como en muchas ocasiones me parece que el debate puede transformarse en una guerra de trincheras, pero es interesante el revuelo que ha causado Haidt, y lo agudas de algunas de sus críticas a los supuestos de las posturas más liberales. Adjunto el artículo original para quien quiera bajarlo de acá, pero sugiero un lectura de los comentarios posteriores. También adjunto un artículo de Edward Skidelsky, The Return of Goodness, que apunta en una dirección similar en sus críticas a las visiones liberales, pero desde una perspectiva más asociada a las 'Virtue Ethics' o a los escritos de Macintyre.
Acaba de llamarse hoy a adherir a un proyecto para mejorar la educación chilena, compensando la mayor de nuestras inequidades –la desastrosa educación que reciben los más pobres en nuestros país.
Las propuestas pueden leerse en el manifiesto que se puede bajar a continuación, y ojalá firmen este petitorio todos los chilenos que en ocasión leen este blog (¡es importante entrar en el sitio www.educación2020.cl e inscribirse!!).
Agrego hoy 7/9 la entrevista en el diario La Tercera.
De todos los fenómenos asociados al acoso al que son sometidos algunos estudiantes, el ciber-acoso o cyberbullying pareciera ser el único realmente novedoso, porque acá todos son potenciales acosadores... En gran medida, esto es así porque es la única forma que permite el que ocurra con total anonimato, aunque muchas veces no exista ningún intento de disimular... La diferencia es que en estos últimos casos, lo que ocurre en línea probablemente sea un extensión de lo que ocurre en el colegio.
Recomiendo el artículo Cyber Bullying: Responsibilities and Solutions, que trae links de interés, para que lo lean en línea, o lo descarguen del link siguiente:
Download cyber_bullying__responsibilities_and_solutions.pdf
Las TIC son parte importante del fenómeno de la aceleración que describe James Gleick en su libro Faster: the speeding up of just about everything, o Davis y Meyer en Blur: the speed of change in the connected economy;
y tengo que decirles que no habiéndose acabado aún agosto, me
impresiona que en el último libro que estoy leyendo exista una cita en
que se menciona un URL accesado en abril del 2008. No es que no
entienda que es posible, pero igual... ¡chapeau!
El libro se llama Disrupting Class: how disruptive innovation will change the way the world learns,
y los autores son Clayton Christensen (autor principal), Michael Horn y
Curtis Johnson (colaboradores). En el se aplica la teoría de la innovación disruptiva
a la educación. En esencia la teoría sostiene que en cualquier mercado
la innovación que se practica usualmente es la que llaman innovación de
sustento, es decir, un tipo de innovación en la cual la empresas
(usualmente los líderes de sus mercados respectivos) cumplen con las
demandas nuevas de sus clientes/usuarios mediante mejoras a la
tecnología existente. Estas tecnologías son caras y sólo acceden a
ellas usuarios tradicionales como las empresas mencionadas. Cada tanto
aparece un nueva tecnología que redefine los estándares de calidad
existentes, en un principio hacia abajo, lo cual hace posible la
incoproración a esos mercados de muchos que no eran consumidores antes
(pensemos en autos o equipos de audio japoneses, o la industria de la
computación dominada por IBM y DEC). Posteriormente, estas tecnologías
se mejoran hasta que son capaces de hacer lo que hacía la tecnologia
original y más, y con mejor calidad, y para ese entonces las antiguas
compañías líderes han desaparecido (al menos de ese mercado). En esta
innovación son las empresas emergentes las que tienen todo a su favor.
En
su aplicación al mundo educacional la realidad es algo distinta,
especialmente entre colegios privados y públicos (en cuanto a la
flexibilidad al cambio). Alaba mucho lo forma en que las escuelas se
han adaptado a las distintas tareas que la sociedad les ha exigido en
el tiempo (su capacidad de innovación de sustento),
y como muchos ve en la tecnología la posibilidad de volver a la
personalización de la enseñanza, que paradójicamente existía en las
antiguas escuelas unidocentes, antes de que la demanda por
estandarización (buena en su momento) no condujera a la situación
actual.
Es un libro interesante, que aboga por cambios radicales, pero con
consejos prudentes para los distinto actores del sistema educacional.
Acabo de descubrir Slideshare, un sitio que permite colaborar en forma pública o privada en presentaciones varias... Ahí encontré esta presentación de herramientas gratuitas. Uffff! Por ahí por el 37 ya había encontrado suficientes sitios de interés como para haber justificado el esfuerzo. Es de los sitios que te llevan a otros sitios, que a su vez... ¡ya sabes!
Recomiendo una visita a este sitio, que es iniciativa de un ex-rector de colegios de Gran Bretaña, John Abbott, autor junto con Terry Ryan de The unfinished revolution : learning, human behavior, community, and political paradox.
Son varias las ideas que ahí se encontrarán, entre ellas un llamado a aplicar lo que se sabe del desarrollo del cerebro a nuestras prácticas enfocadas al aprendizaje. Tal vez el más interesante es su afirmación de que la adolescencia es una etapa clave del desarrollo evolutivo del cerebro, y que nuestras concepciones de que sólo es una etapa difícil, producto entre otras cosas de cambios hormonales, son erradas. Aparte del libro mencionado arriba, acaba de publicar uno con Heather MacTaggart con el título de Overschooled and Undereducated: Society's Failure to Understand Adolescence, que puede bajarse en una versión pre-prensa del mismo sitio web, o si prefieren de link que sigue...
En el último número de la Revista Qué Pasa, Mario Waissbluth, profesor de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, hace un descarnado diagnóstico de nuestra realidad educacional, y de la forma en que el Estatuto Docente garantiza que el sistema esté poblado de 'profesionales de la educación' que no tienen las competencias mínimas requeridas para enseñar, y que sin embargo tienen su lugar en el sistema casi garantizado por una normativa perversa.
El diagnóstico no busca culpar a estos profesores de la situación... Los distintos actores en el sistema son vistos como personajes de una tragedia griega, donde no obstante saberse el resultado desastroso final, todos siguen cumpliendo con el inexorable libreto gracias a una combinación de intereses personales y posturas ideológicas.
Al final propone una salida radical que se hace cargo de dichos intereses, inviertiendo una suma importante para 'comprar' las garantías, junto con otras medidas que pudiesen mejorar la calidad de nuestros docentes. El artículo puede bajarse a continuación...
Mucho se comenta en Chile el tema de los factores que inhiben nuestro progreso. Dado los obvios éxitos que el país ha tenido en términos económicos en las últimas décadas, se señalan factores sociales y económicos como la falta de reformas microeconómicas (entre la cuales aparece siempre el tema de la flexibilidad laboral) y el mayor obstáculo identificado, en el cual habría un aparente consenso, es la calidad de nuestra educación en general, pero especialmente la educación pública o subvencionada. Digo aparente consenso porque detrás del diagnóstico compartido hay claras diferencias en relación a sus causas y los remedios necesarios...
Me parece que los diagnósticos son certeros, y que a la vez no dan en el blanco... Lo que puede parecer paradójico no lo es, es sólo que el problema es mucho más profundo. Somos víctimas/victimarios de algo que inhibe más que cualquier otra cosa nuestra capacidad de progresar –un nivel de desconfianza, o de sospecha, que imposibilita o extrema las dificultades de actuar en conjunto. Nada paraliza más que la paranoica sospecha de que el otro, si de él o ella dependiera, me hará daño antes que bien... y en un mundo en el cual la capacidad de crear y utilizar redes se presume clave, como también la capacidad de trabajar con personas de otras culturas, pareciera que nuestra piedra de tope es la emoción en la que nos encontramos entrampados. Al final pueden bajar un artículo publicado en el blog de Britannica que argumenta que algo similar está ocurriendo en países donde tradicionalmente los índices de confianza son bastante más altos...
Esto es tan cierto en nuestra búsqueda de soluciones educacionales como en cualquier otro ámbito, y como botón de muestra recomiendo la columna de José Joaquín Brunner del fin de semana pasado, en el que comenta que gran parte de la nueva institucionalidad pareciera estar fundada en una visión de profunda desconfianza...
Hay momentos en que pienso que para la mayoría de nuestra asignaturas, YouTube podría proveernos con todo lo que necesitamos para enseñar sin dar la lata...

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