Evolución, naturaleza humana y política
En El Mercurio del jueves pasado se publicó una interesante columna de Alvaro Fischer que me recomendó mi hijo de 16 años (esto último me impacto mucho, ya que es primera vez que ocurre, ¡pero claramente no es para quejarse...!!). La columna llevaba como título Salarios, Ética, Altruismo y Egoísmo, y es una contribución al debate actual en Chile respecto del llamado 'salario ético'.
El planteamiento apunta a las circunstancias en las cuales aparecen el egoísmo y el altruismo en las relaciones humanas. Según Fischer,
Una de las condiciones más paradójicas del comportamiento humano es que el egoísmo es una poderosa herramienta de beneficio social, y debe ser comprendida si queremos sacar consecuencias para nuestro debate sobre salarios y ética.
Sin embargo, el egoísmo no es una poderosa herramienta en el ámbito de las relaciones humanas. Está codificado en nuestro ADN que la cooperación en las familias extendidas o con las amistades es la mejor manera de relacionarnos. Los favores mutuos, la cooperación, la solidaridad son el resultado de ello, y el tejido social es su subproducto. Cuando ayudamos a alguien sentimos que estamos haciendo lo correcto, actuando de manera ética. Pero, ¿cómo conciliamos ser egoístas en la producción de bienes y servicios y solidarios con nuestra red social?
Al final de su columna concluye que esta dualidad es ineludible, y que
debemos aprender a vivir en esos dos mundos, cuya línea divisoria no es posible trazar de manera objetiva e independiente. Éste es el dilema esencial de la condición humana.
Los interesados en el fenómeno político probablemente reconozcan aquí argumentos que sirvieron de base a Hobbes para fundamentar la necesidad del soberano en su versión del contrato social (¡aunque nunca hubiese sospechado que la cooperación también fuese natural del ser humano!). En realidad podríamos decir que esta dualidad a la que se apunta es la base de la política, y que subyace a las dicotomías típicas de las discusiones en este dominio: individuo/comunidad, libertad/igualdad, libertad/justicia, liberales/comunitaristas, individuo/estado. Las grandes ideologías han intentado generar sistemas que se aferran fuertemente a los polos, y la historia política a veces puede verse como un péndulo que oscila entre ellas, pero sería interesante el desarrollo de visiones que incorporen esta tensión en sus diseños de políticas públicas. ¡Algunas de las voces que se han incorporado al debate de lo que podría significar hablar de un salario ético parecieran apuntar en esta dirección! Recomiendo, por ejemplo, la columna sobre el tema de Eduardo Engel, que también se puede bajar al final.


