Hoy discutía con mis alumnos si era posible que una persona se comportase en forma moral en un contexto enteramente corrupto. Como estímulo a la conversación escuchamos la inimitable versión de Julio Sosa ('El Varón del Tango') de 'Cambalache'. El tango aludido invita al auditor a reconocer que "el mundo fue y será una porquería', donde ya no operan estándares que separen a buenos de malos; y a sumarse a él sin resistir, porque "a nadie importa si naciste honra'o" y porque "el que no llora no mama, y el que no afana es un gil..." ¡Claramente Discepolín no era optimista al respecto!
El sicólogo social Philip Zimbardo se ha dedicado a responder la pregunta de qué es lo que hace que personas comunes y corrientes en muchos sentidos sean capaces de hacerle grandes males a otros. Su conclusión (muy resumida) es que se da en sistemas en los cuales hay personas con poder sin supervisión, y donde las disposiciones son egocéntricas antes que sociocéntricas... Pero es mejor escucharlo de primera fuente!!

