Siguiendo con el tema del post anterior, uno de los temas que se tocó explícta e implícitamente fue el de la naturaleza humana. El debate no es nuevo, y tiene ramificaciones que se remontan a los orígenes de la filosofía al menos. Desde la diferencia entre Aristóteles, que inaugura la idea de que la mente parte en blanco y se va poblando de conceptos a través de la experiencia, y de nuestra capacidad de generalización, hasta Platón y su insistencia de que todo conocimiento es innato, y que la experiencia sólo sirve para recordar aquello que se ha olvidado, ha existido la duda de si lo que sabemos es parte de nuestra biología (naturaleza), o de nuestra cultura (en inglés la diferencia se explica como nature vs nurture). Si bien existen posturas que representan estos extremos, las posiciones generalmente están en el contínuo, con una tendencia más favorable a uno de los extremos.
La respuesta desde una perspectiva evolucionaria también se sitúa en el contínuo, y es probable que el debate exista incluso al interior que quienes adhieren a este paradigma. Existen condicionantes biológicas que limitan la variación humana, y que generan constantes de comportamiento (nuestra naturaleza). Pero sobre estos límites se construye una impresionante variabilidad cultural e individual (nuestra cultura y nuestra biografía)
Habrán explicaciones de nuestro comportamiento, por tanto, que hagan referencia a nuestra naturaleza humana, incluso en temas tan aparentemente variables como los juicios morales (ver post sobre el trabajo de Hauser, entre otros) y sin embargo una parte importante de nuestro comportamiento no estará disponible para reduccionismos que pretendan agotar su explicación con referencias de este tipo.

