Hoy encontré en www.boston.com, que se describe a si mismo como "su conexión al Boston Globe", un artículo que se titula Art for our sake. En él sus autoras se preguntan por qué enseñamos arte en los colegios, qué es lo que hace de esta actividad algo necesario en nuestra educación. Una encuesta de Gallup, nos dicen, revela que en los Estados Unidos un 80 % de la población cree que los niños que estudian algún instrumento tienen mejores resultados en matemáticas y en ciencias, y todos hemos escuchado del llamado 'efecto Mozart' o que Bach, o la música barroca en general, aceleran los aprendizajes. La verdad sea dicha, no hay ninguna evidencia seria de que esto sea así, por lo cual si estás embarazada y te ofrecen un adminículo para conectar un iPod a tu vientre y así engendrar un genio, tómalo con algo más de una pizca de sal... Es posible que los buenos alumnos elijan electivos de arte por tener una afinidad con procesos creativos, y no que el tener clases de arte los haga buenos alumnos.
Las autoras se preguntan, sin embargo, si hay destrezas que se aprenden de las artes en general, y que pudiesen estar siendo desatendidas con la tendencia cada vez mayor de enfatizar lenguaje y matemáticas. Concluyen que efectivamente es así, y que como pudiésemos imaginar están relacionadas con lo que esperaríamos de alguien con capacidad de crear e innovar.
Si bien los estudiantes en clases de arte aprenden técnicas específicas de las artes..., también aprenden una gama impresionante de hábitos mentales que no se enfatizan en otras partes del curriculum escolar.
Estas destrezas incluyen habilidades espaciales y visuales, reflexión, autocrítica, y la voluntad de experimentar y aprender de sus errores. Todas son importantes en muchas carreras pero casi totalmente ignoradas por los pruebas estandarizadas de hoy.
Estas conclusiones fueron el resultado de un estudio en dos colegios de Boston durante dos años.